Volver al sitio

La disciplina — para usar el tiempo de forma estratégica

Topoguía — Ritual

 

por Silvia Estrems

Diana ha empezado a trabajar por su cuenta después de años involucrada en diversos cargos en empresas. Trabaja desde su casa y, de vez en cuando, tiene que ir a ver sus clientes.

Como todos los que hemos experimentado este cambio, Diana ha disfrutado de tener mucho más tiempo disponible trabajando por su cuenta: se ahorra el traslado a diario a su empresa, se ahorra un montón de reuniones que se suelen celebrar en las grandes empresas, no tiene que hacer informes, su buzón de email ya no esta lleno (más bien está vacío), puede gestionar tareas domésticas y trabajos para sus clientes en paralelo.

Como la naturaleza, aborrece los vacíos. A Diana este exceso repentino de tiempo tampoco le sienta bien. Diana va ocupando los vacíos de tiempo. Y, poco a poco, se da cuenta de que su día a día se llena de hábitos con los que no sabe muy bien cómo actuar. Por ejemplo:

  • no recibir muchos mensajes de email le incita a responder en inmediato cuando llega uno, aunque esté haciendo otra tarea o, peor, aunque sean las siete de la mañana, cuando se despierta;
  • no tener que salir de casa a diario le permite empezar a trabajar en pijama y sin darse cuenta quedarse en pijama el día entero;
  • no tener la agenda llena de reuniones le da tiempo para hacer un montón de tareas domésticas que antes no se hacían o se hacían con más eficiencia o las hacía otra persona;  
  • no tener que dar cuentas a un jefe le deja sin ritmo y sin obligación de trabajar con un ritmo impuesto por otro.

Poco a poco, Diana se da cuenta de que dedica mucho tiempo a sus clientes porque son los únicos que le marcan un ritmo. Sus clientes se benefician, entre otras cosas, de su rapidez en contestar a los mensajes de email u otros pedidos. Puede ser que sus clientes lo valoren. Pero, a menudo, los clientes tienen en sus agendas a más profesionales con los que tienen relaciones, además de Diana, y esta rapidez les puede poner en una posición incómoda. Sus clientes pueden sentirse presionados.

¿Quién no se ha encontrado en una situación similar a la de Diana? ¿Tenemos dudas sobre cómo ocupamos nuestro tiempo? ¿Debemos evitar centrarnos demasiado en nuestros clientes?

¿Cómo podemos ser eficientes para desarrollar nuestro negocio por cuenta propia?

Tal vez encontremos la respuesta a esta última pregunta si miramos cómo lo hacen los deportistas de alto nivel. Para llegar al nivel que desean, se autoimponen una disciplina. Una rutina diaria que incluye el entrenamiento y otras tareas necesarias.

¿Cómo aplicar esto a nuestro negocio?

  • Con una disciplina de horarios: Hemos de mantener una rutina diaria regular, mantener los horarios que nos convienen a lo largo del tiempo, no mirar los smartphones durante momentos definidos como de no trabajo.
  • Con una disciplina de priorización: Hemos de tener muy claro qué es importante para nosotros y reservar tiempo inamovible en la agenda para ello. Lo demás entrará en los huecos de la agenda y lo que no entre puede ser delegado o dejado para otro día. 
  • Con una disciplina de reparto de tiempo entre las 4 actividades indispensables para todo negocio: Hemos de mantener un equilibrio entre el tiempo dedicado a la producción y el dedicado a la venta (consulta la topoguía La venta — una inversión necesaria), hemos de reservar tiempo para la gestión y, sobre todo, hemos de dedicar un tiempo a la innovación. 
  • Con una disciplina de planificación: Hemos de identificar lo que se tiene que hacer para llegar a una meta y ponerlo en la agenda; y, si no encaja en la agenda, se debe cambiar la meta.

Disciplina es la palabra que hemos recordar y aplicar en los 4 ámbitos: horarios de trabajo, priorización de lo importante, tiempo equilibrado dedicado a las tareas indispensables y planificación sistemática.

Os animo a ver el vídeo donde Kilian Jornet, deportista de montaña, explica qué rutina se ha puesto para mantener un nivel constante durante el año, qué hace (y no hace) para su entrenamiento y cómo planifica la preparación de las carreras.