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La historia de Òscar, que nos muestra hasta qué nivel debemos prepararnos

Topoguía — Relato

 

por Silvia Estrems

Òscar es guía de alta montaña. Además es uno de los pocos que ha escalado las catorce cimas que están por encima de ocho mil metros sin oxigeno. Es toda una hazaña porque Òscar tenía más de sesenta años cuando escaló las dos últimas. Algunos lo intentan, pocos lo consiguen y algunos pierden la vida por el camino.

He leído algunas de las publicaciones que relatan sus éxitos. De ellas se desprenden dos lecciones que podemos aplicar al mundo profesional. La importancia de la preparación y la importancia de saber reaccionar frente a lo imprevisto. Parecen tópicos. He escrito mucho sobre estos aspectos en mis guías y topoguías. Òscar nos da las claves de la importancia de la preparación y de la importancia de saber reaccionar frente a lo imprevisto para sobrevivir en situaciones extremas.

Por supuesto, una expedición a una cumbre se prepara. La logística, las condiciones físicas, el conocimiento de las condiciones externas (climáticas principalmente) y la organización son clave.

Lo que descubrí leyendo estas publicaciones es que estos aspectos no son suficientes. Se debe preparar, practicar, memorizar algo que es mucho más importante. A esas alturas, el cerebro no tiene el suficiente oxígeno para mantener el razonamiento. Por lo tanto es clave haber practicado algunos aspectos para que se vuelvan reflejos. Por ejemplo, el más duro de estos retos no es llegar a la cumbre, es bajar sano y salvo. Por lo tanto, es imprescindible no quedarse en la cumbre y bajar cuanto antes. O sea, saber perfectamente cómo sacar la foto de agradecimiento para los sponsors y bajar directamente (todo esto en pocos minutos). Sobre todo, no debemos sucumbir a la tentación de admirar las vistas, descansar después del ascenso o empezar a comer. El riesgo de no empezar el descenso de inmediato es perder la vida. Fue el caso de los dos húngaros que, una vez que habían llegado a la cumbre del Kangchenjunga (8586 m), se pusieron a descansar quitándose los anoraks y quedándose solo en polar a menos de 20 ºC. Nunca regresaron.

El punto clave, además de preparar muy bien la expedición, es haber practicado las tareas imprescindibles que queremos hacer en la cumbre hasta que se vuelvan un reflejo para no tener que usar el razonamiento.

¿Cómo podemos aplicar esta lección al mundo profesional? Aunque seguramente en pocos casos se tratará de situaciones de vida o muerte, podemos identificar cuáles son los aspectos que debemos practicar para que se vuelvan reflejos en condiciones críticas, por ejemplo, qué decir para cerrar una venta, qué preguntar cuando un cliente se enfada o cómo reaccionar ante una objeción de un posible cliente.

Es clave haber practicado algunas rutinas hasta que se vuelvan reflejos para lograr superar momentos críticos.

La otra lección de Òscar es cómo desarrollar su capacidad de reacción.

En las alturas, se debe tener en cuenta cualquier cambio de contexto (cambio de tiempo, desprendimiento de rocas o hielo, enfermedad de un miembro del equipo, pérdida de material). No se puede y no se debe continuar con los planes definidos inicialmente si las condiciones han cambiado. No sirve de nada empeñarse en seguir con los planes. El riesgo aquí también es perder la vida. ¿Cómo consiguió Òscar desarrollar esta capacidad? Primero, manteniendo una observación permanente del entorno para sentir cualquier cambio que debiera tener en cuenta y, sobre todo, manteniendo una perfecta conexión con sí mismo para mantener la concentración necesaria y sentir lo que le puede preocupar y hacer perder la concentración que es imprescindible para alcanzar el éxito. Esto le ocurrió a Òscar cuando escalaba el Manaslu (8163 m). Estaba preocupado por su hija, que había decidido regresar al campo base. Aunque sabía que iba a perder la oportunidad de alcanzar su objetivo, Òscar tuvo claro que la preocupación por la seguridad de su hija le podía descentrar y decidió regresar al campo base con ella.

¿Cómo aplicarlo al mundo profesional? Aunque, por supuesto, en general no serán situaciones de vida o muerte, podemos perder mucho si no nos concentramos en el entorno, lo que significa estar bien con nosotros mismos. Podemos perder una relación que estábamos creando, podemos perder la confianza de un cliente, podemos perder una oportunidad de vender.

 

Estar bien con nosotros mismos es clave para poder conectar con nuestro entorno.

Gracias, Òscar Cadiach, por estas lecciones y ¡enhorabuena por lo conseguido!

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